La terapia de juego utiliza el juego como medio para comunicarse y explorar experiencias dentro de una relación terapéutica. Se asocia principalmente con la infancia, ya que a los niños puede resultarles más fácil expresar un sentimiento a través de un cuento, un juego o una imagen que explicarlo en una conversación como la que mantendría un adulto.
No es simplemente una sesión de juego supervisada, una recompensa por portarse bien ni una prueba en la que el terapeuta descifra los juguetes del niño. Importan el modelo de tratamiento, las necesidades del niño y la formación del profesional. Un buen punto de partida es comprender qué se pretende abordar con las sesiones propuestas.
¿Qué es la terapia de juego?
La British Association of Play Therapists, o BAPT, describe el juego como el principal medio de expresión dentro de un proceso terapéutico centrado en el niño. Un terapeuta con la formación adecuada ofrece una relación y un entorno estables en los que el niño puede explorar sus experiencias a un ritmo apropiado.
La terapia de juego engloba distintos enfoques. En algunos, es principalmente el niño quien guía la actividad; otros utilizan actividades planificadas dentro de un modelo de tratamiento específico. La presencia de juguetes no indica qué enfoque se está aplicando. Pida al profesional que explique su finalidad y en qué se diferencia del juego recreativo o educativo habitual.
¿Cómo funciona la terapia de juego?
Una sesión puede ofrecer oportunidades para expresar sentimientos, reflexionar sobre ellos y responder a ellos sin necesidad de dar primero una explicación verbal detallada. El terapeuta puede reconocer un sentimiento, ayudar al niño a poner palabras a una experiencia u observar cómo responde cuando algo le resulta difícil.
Por ejemplo, un niño podría hacer que un personaje vuelva una y otra vez a un lugar seguro durante un cuento. Eso podría ofrecer una forma de hablar sobre el consuelo o la incertidumbre, pero no tiene un significado único y predeterminado. Un profesional cuidadoso mantiene una actitud abierta y permite que la manera en que el niño entiende lo que ocurre guíe la conversación.
¿Qué puede ocurrir en una sesión?
Según el modelo y el entorno, el niño puede utilizar materiales de dibujo, figuras, marionetas, juegos, cuentos o una bandeja de arena. Puede hablar mucho, hablar muy poco o pasar de una actividad a otra. Una sesión con poco diálogo no es necesariamente una sesión fallida.
Pregunte cómo se ofrecen las distintas opciones y cómo actúa el terapeuta cuando una actividad no le gusta al niño. El espacio debe favorecer la exploración sin convertirse en un entorno imprevisible. Los límites relativos a la seguridad, los materiales y la duración de la cita ayudan a que el niño entienda cómo participar.
Enfoques guiados por el niño y enfoques más estructurados
En un enfoque guiado por el niño, el terapeuta suele seguir su actividad mientras mantiene una relación terapéutica y unos límites seguros. Una intervención más estructurada puede utilizar un juego o una tarea concretos para abordar una dificultad acordada. Estos formatos no deben describirse como tratamientos idénticos.
Por ejemplo, una actividad planificada dentro de la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede tener como objetivo practicar una habilidad relacionada con la ansiedad. Una sesión centrada en el niño puede tener un objetivo inmediato distinto. Pregunte qué hará el profesional, qué se espera que haga el niño y cómo se relaciona la justificación del enfoque con el motivo de consulta.
¿Para qué se utiliza la terapia de juego?
Las familias pueden plantearse la terapia de juego cuando un niño tiene dificultades para expresar sus emociones o relacionarse, afrontar una pérdida o cambios en casa, o cuando presenta malestar tras experiencias difíciles. Son motivos para realizar una evaluación, no pruebas de que todos los niños en esas circunstancias necesiten el mismo tratamiento.
Las guías sobre duelo, separación y divorcio y adversidad en la infancia abordan necesidades relacionadas. También pueden ser adecuados el apoyo escolar, el trabajo con los cuidadores o una intervención específica para un problema concreto. El plan debe responder a las dificultades reales del niño, y no a la disponibilidad de un servicio determinado.
¿Qué muestra la evidencia científica?
Un estudio aleatorizado de terapia de juego centrada en el niño, en el que participaron niños con múltiples experiencias adversas en la infancia, encontró mejoras en las competencias socioemocionales y en los problemas de conducta. Este resultado respalda que se siga considerando ese modelo en la población estudiada.
El hallazgo no demuestra que todas las actividades denominadas terapia de juego tengan los mismos efectos. Los estudios difieren en el modelo utilizado, los participantes, el tratamiento de comparación, las medidas de evaluación y el seguimiento. Pregunte qué evidencia respalda el programa propuesto y cómo se evaluarán los cambios relevantes para su hijo.
¿Ayuda la terapia de juego con la ansiedad?
Se han estudiado algunas intervenciones basadas en el juego para dificultades relacionadas con la ansiedad, pero sus resultados deben interpretarse en su contexto. Un ensayo aleatorizado preliminar evaluó una terapia de juego grupal cognitivo-conductual con treinta niños varones de educación primaria que presentaban rechazo a asistir al colegio debido a la ansiedad. Se trataba de un programa específico y de una muestra pequeña y bien delimitada.
No debe interpretarse como prueba de que cualquier forma de terapia de juego equivalga a un tratamiento establecido para la ansiedad en todos los niños. Hable con el profesional sobre la naturaleza de la ansiedad, la edad del niño y el papel del apoyo de los cuidadores o del colegio. Nuestra guía sobre ansiedad por separación ofrece preguntas relacionadas que pueden ser útiles durante la evaluación.
¿Ayuda la terapia de juego con el TDAH?
Las orientaciones de los CDC sobre niños pequeños con TDAH distinguen la terapia de juego de la formación de padres en manejo de la conducta. Indican que no se ha demostrado que la terapia de juego ni la terapia basada en la conversación realizada únicamente con el niño mejoren los síntomas del TDAH en niños pequeños del modo en que puede hacerlo el tratamiento conductual recomendado centrado en los padres.
Un niño con TDAH puede tener también dificultades emocionales que necesiten apoyo, pero esos objetivos deben diferenciarse del tratamiento de los síntomas principales del TDAH. Infórmese sobre la formación de padres en estrategias conductuales y la atención al TDAH adecuada a la edad, en lugar de asumir que un formato basado en el juego aborda todos los aspectos del trastorno.
El juego terapéutico en el hospital tiene una finalidad distinta
El juego también se utiliza para ayudar a los niños a comprender y afrontar procedimientos médicos. Un ensayo aleatorizado con 208 niños a los que se retiró una escayola encontró beneficios de una intervención de juego terapéutico en algunos aspectos del malestar asociado al procedimiento.
Es una aplicación útil, pero no equivale a un tratamiento psicológico mediante terapia de juego para dificultades emocionales persistentes. Un hallazgo sobre una actividad breve en un hospital no debe utilizarse para prometer resultados de un servicio clínico distinto. Pregunte qué significa el nombre del tratamiento en el contexto que está considerando.
¿Cómo participan los padres y cuidadores?
Los cuidadores suelen aportar información durante la evaluación y las revisiones acordadas, incluso cuando el niño acude a las sesiones de forma individual. Las orientaciones de BAPT para padres explican por qué no se debe presionar a los niños para que cuenten todo lo que hicieron en la sala de juego.
Puede facilitar la asistencia y compartir sus preocupaciones con el terapeuta por separado. Pregunte qué información recibirá en las revisiones y cómo puede ayudar fuera de las sesiones sin dirigir el trabajo terapéutico del niño. Para algunas necesidades, puede valorarse en su lugar un modelo que incluya al cuidador y al niño, como CPP o PCIT.
Confidencialidad y protección del menor
El niño necesita una explicación de la privacidad y sus límites adaptada a su edad. Los cuidadores también deben comprender qué información se comparte de forma habitual, qué requiere acuerdo y qué ocurre si el terapeuta identifica un riesgo para la seguridad. Estas condiciones deben explicarse antes de iniciar el tratamiento.
La privacidad no significa que el niño deba guardar secretos que pongan en riesgo su seguridad ni que los cuidadores no puedan preguntar por el plan. El objetivo es proteger un espacio terapéutico útil y, al mismo tiempo, mantener una atención y unas medidas de protección adecuadas. Pregunte cómo se gestionan los registros, las creaciones artísticas, las grabaciones y los informes destinados a otros profesionales.
¿Puede el juego revelar un hecho oculto o un diagnóstico?
Ningún dibujo, elección de juguete o relato aislado demuestra que haya ocurrido un hecho concreto ni permite establecer un diagnóstico. El juego puede tener varios significados, entre ellos la experimentación y la imaginación habitual. Toda interpretación debe estar abierta a rectificaciones.
La terapia no debe incluir preguntas sugestivas dirigidas a obtener un relato esperado. Si existe preocupación por posibles abusos u otro hecho grave, se necesitan procedimientos adecuados de protección del menor y una evaluación especializada. No debe recaer sobre el niño la responsabilidad de confirmar la teoría de un adulto sobre lo que significa su juego.
Cómo elegir un terapeuta de juego cualificado
Pregunte por su formación clínica reconocida, la supervisión que recibe, su experiencia con las necesidades de su hijo y el registro profesional pertinente en el país donde ejerce. En el Reino Unido, BAPT mantiene un registro acreditado por la Professional Standards Authority. Se trata de un sistema de registro acreditado, no de una regulación legal de todas las personas que utilizan ese título profesional.
Un curso breve sobre el uso de juguetes no equivale a obtener la cualificación de terapeuta de juego. Pregunte quién es responsable de la evaluación, cómo puede plantear sus preocupaciones y qué ocurre si las necesidades del niño requieren la experiencia de otro profesional.
Duración, costes y evaluación del progreso
No existe un número de sesiones adecuado para todos los casos. Acuerde un plan inicial y un calendario de revisiones, incluido cómo se cobran las reuniones con los cuidadores y la coordinación con el colegio, si la hay. Pregunte si el tiempo reservado para la cita incluye toda la sesión del niño y qué costes adicionales pueden aplicarse.
El progreso debe evaluarse a partir de la experiencia del niño y de su funcionamiento cotidiano, no de lo dramático que se vuelva su juego. Un aumento del malestar requiere una revisión; no debe describirse automáticamente como un signo necesario de recuperación. Planifique con cuidado el final del tratamiento para que el niño comprenda la transición y el apoyo que pueda continuar recibiendo.
Preguntas frecuentes sobre la terapia de juego
¿Qué es la terapia de juego infantil?
Es un tratamiento psicológico que utiliza el juego dentro de una relación terapéutica para ayudar al niño a explorar experiencias y sentimientos. El modelo y los objetivos varían, por lo que conviene preguntar qué pretende abordar el profesional y cómo se revisará el progreso.
¿Tendrá mi hijo que hablar de experiencias difíciles?
No se le exigirá que mantenga una conversación como la de un adulto cuando se le pida. El juego y otras formas de expresión pueden formar parte del trabajo. No se debe presionar al niño para que revele algo ni para que acepte una interpretación.
¿Jugar en casa es lo mismo que la terapia de juego?
No. El juego habitual puede ser valioso por sí mismo, pero la terapia de juego clínica incluye una evaluación, un marco terapéutico y el apoyo de un profesional con la formación adecuada. Las familias no deben sentir que el juego cotidiano tiene que convertirse en tratamiento.
¿Pueden los adultos recibir terapia de juego?
Algunos profesionales utilizan métodos basados en el juego o en la creatividad con adultos. Eso no significa que todos los programas centrados en niños sean adecuados para un adulto. Hable sobre el enfoque concreto, la formación del terapeuta y la evidencia pertinente para su motivo de consulta.
¿Debo preguntar a mi hijo qué ocurrió en la sesión?
Permita que lo comparta voluntariamente, sin interrogarle ni presionarle para que haga un resumen. Traslade sus propias preocupaciones al terapeuta mediante el proceso de revisión acordado. Pregunte cómo responder cuando su hijo decida hablar.
¿Puede la terapia de juego sustituir una evaluación del TDAH?
No. El TDAH y otras dificultades del desarrollo requieren una evaluación adecuada. La terapia de juego puede abordar necesidades emocionales distintas, pero eso no debe confundirse con establecer un diagnóstico ni con proporcionar el tratamiento recomendado para los síntomas principales.
Valorar el apoyo adecuado
Una evaluación clínica puede ayudar a distinguir las necesidades emocionales, del desarrollo, familiares y educativas. Contacte con VAYEMA para hablar sobre sus preocupaciones y el apoyo profesional necesario.
Fuentes y lecturas recomendadas
- BAPT: ¿Qué es la terapia de juego?
- BAPT: Información para padres y cuidadores
- BAPT: Registro acreditado de terapeutas de juego
- Ray y colaboradores: Ensayo aleatorizado sobre terapia de juego centrada en el niño y experiencias adversas en la infancia
- Shayganfard y colaboradores: Ensayo preliminar de terapia de juego grupal cognitivo-conductual
- CDC: Formación de padres y límites de la terapia de juego para niños pequeños con TDAH
- BMJ Open: Juego terapéutico durante los procedimientos de retirada de escayola
Trastornos y dificultades relacionados
Estos enlaces explican el contexto más amplio de la atención. No suponen una recomendación de que este enfoque sea adecuado para todas las personas con esta afección. Consulte la guía de tratamiento de la afección para conocer las alternativas y el papel de la evaluación clínica.