Actualizado el
La confusión repentina requiere atención médica inmediata. Contacte con el servicio local de emergencias o de atención médica urgente que corresponda antes de seguir leyendo o de completar cualquier herramienta en línea. El tratamiento del delirium se centra en identificar y abordar la causa o las causas médicas subyacentes, junto con cuidados de apoyo y vigilancia clínica. No se trata mediante apoyo psicológico, un programa de bienestar ni un sedante sin supervisión médica. Esta página explica el proceso de atención profesional y el seguimiento una vez atendidas las necesidades urgentes.
La evaluación médica y la estabilización son prioritarias
El delirium puede ser una manifestación de una enfermedad grave, de los efectos de medicamentos, de un síndrome de abstinencia o de otros problemas fisiológicos. El equipo que atienda a la persona debe evaluar su estado actual e identificar las necesidades de tratamiento urgente. La confusión es un síntoma del problema, no una explicación completa. Una persona que ya tiene demencia o un diagnóstico psiquiátrico también necesita atención médica ante un nuevo cambio agudo. [1,2]
Informe al equipo de cuándo comenzó el cambio, qué es distinto de lo habitual y si hay síntomas físicos asociados. Un periodo de aparente lucidez no elimina la necesidad de evaluación, ya que los síntomas pueden fluctuar. La guía de evaluación explica qué información es útil transmitir al equipo asistencial, pero recopilar registros o rellenar formularios nunca debe retrasar la solicitud de ayuda.
Tratar la causa subyacente, sin dar por hecho que existe una solución única
NICE recomienda identificar y abordar la posible causa o combinación de causas. Por tanto, según la evaluación, el tratamiento puede dirigirse a una infección, alteraciones de la oxigenación o del equilibrio bioquímico del organismo, efectos relacionados con la medicación, un síndrome de abstinencia u otra enfermedad. Un mismo tratamiento no es adecuado para todos los episodios. No debe darse por hecho, sin una nueva valoración, que una causa conocida de un episodio anterior explica los síntomas actuales. [1,3]
Pregunte al profesional responsable qué se ha identificado y qué sigue sin estar claro. Pueden ser necesarias más pruebas mientras se inicia el tratamiento inmediato. No inicie un tratamiento con antibióticos, administre medicación adicional para dormir ni intente tratar un síndrome de abstinencia basándose en una explicación en línea. La intervención adecuada depende del estado de salud de la persona y requiere una vigilancia apropiada, no solo reducir la agitación visible.
La revisión de la medicación forma parte del plan médico
El equipo puede revisar los medicamentos que contribuyan a la confusión, que interactúen con otros tratamientos o que se hayan modificado recientemente. También debe considerar la posibilidad de abstinencia cuando sea pertinente. Las medidas dependen del medicamento y de las circunstancias; suspender bruscamente un tratamiento prescrito puede causar problemas por sí mismo. El objetivo es disponer de un plan médico coordinado, en lugar de que distintas personas realicen varios cambios por separado. [1,3]
Si la tiene a mano, facilite una lista precisa de la medicación habitual y de la que se toma cuando es necesario, de los productos no prescritos y de los cambios recientes. Indique lo que no sabe con certeza en lugar de hacer suposiciones. Si la persona ya ha recibido medicación adicional, informe al equipo que la atienda de qué se le ha administrado. No oculte esta información por vergüenza; puede ser importante para una evaluación segura y para el tratamiento posterior.
Los cuidados de apoyo deben atender al bienestar, la orientación y las necesidades básicas
La atención profesional puede incluir una comunicación clara, medidas adecuadas para ayudar a la persona a orientarse y atención a la hidratación, la nutrición, el dolor, la movilidad, el sueño y las ayudas para la visión y la audición. Estas medidas se adaptan al estado médico de la persona y al entorno asistencial. Por ejemplo, las decisiones sobre líquidos o nutrición pueden requerir que se tengan en cuenta problemas de deglución, cardíacos o renales. Los cuidados de apoyo complementan el tratamiento de la causa, no lo sustituyen. [1]
La familia puede informar al equipo de qué gafas, audífonos, rutinas o información familiar resultan útiles. Las explicaciones tranquilas pueden reducir el miedo cuando el entorno resulta desconocido. Evite abrumar a la persona con preguntas o discutir sobre lo que dice cuando está confusa. El equipo debe compatibilizar las pruebas y los tratamientos necesarios con un entorno lo más comprensible y tranquilo posible.
La ausencia de agitación también requiere atención y vigilancia
El delirium hipoactivo puede manifestarse con menos movimiento, retraimiento, somnolencia, respuestas lentas o falta de apetito, en lugar de agitación. Estos signos pueden confundirse con un descanso tranquilo o con depresión. El plan de atención no debe depender únicamente de si la conducta de la persona resulta difícil de manejar. La atención, el nivel de conciencia, el estado físico y la capacidad para cubrir sus necesidades requieren evaluación y revisión. [1]
Informe al personal de los cambios respecto a la conducta habitual de la persona, incluida una menor interacción o la dificultad para mantenerse implicada en una conversación o actividad. Que esté más tranquila después de una intervención no demuestra por sí solo que se esté recuperando. El profesional debe valorar si mejoran el estado de alerta, el bienestar y la capacidad funcional, y si la medicación o la enfermedad están reduciendo aún más su nivel de alerta y actividad. La vigilancia debe ajustarse al estado clínico real.
Los medicamentos para el malestar intenso no son un tratamiento habitual para todos los casos de delirium
Cuando una persona presenta un malestar intenso o existe riesgo de daño, los profesionales pueden considerar medidas adicionales después de abordar las causas y aplicar técnicas adecuadas para reducir la agitación. NICE describe el uso prudente y a corto plazo de medicación en determinadas circunstancias, teniendo en cuenta los riesgos cardíacos y neurológicos y con especial precaución en la enfermedad de Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy. Se trata de una decisión clínica especializada, no de una indicación para que la familia trate a la persona en casa. [1]
Un sedante o un antipsicótico no corrige todas las posibles causas subyacentes del delirium. Pregunte por qué se propone un medicamento, qué se está vigilando y cuándo se revisará. Nunca utilice la medicación prescrita a otra persona ni administre dosis adicionales solo para que alguien resulte más fácil de atender. El objetivo es proporcionar atención médica adecuada y seguridad, no sedar por comodidad.
El delirium superpuesto a una demencia debe tratarse como un nuevo problema médico
Una persona con demencia puede ser especialmente vulnerable al delirium, pero eso no significa que un empeoramiento agudo sea esperable o no pueda tratarse. La información sobre su memoria, comunicación, movilidad y necesidades de atención habituales ayuda al equipo a identificar el cambio. Cuando resulta difícil distinguir entre delirium y demencia, NICE aconseja abordar primero el delirium. Las cuestiones cognitivas a largo plazo pueden retomarse una vez atendido el cuadro agudo. [1]
La guía sobre el malestar en la demencia aborda el apoyo continuado, no el tratamiento urgente. Una rutina que antes ayudaba a tranquilizar a la persona o una cita habitual de psiquiatría no pueden sustituir la evaluación de una confusión nueva. El conocimiento de la familia puede ayudar a establecer el estado habitual, mientras que las decisiones médicas corresponden a los profesionales responsables. No espere a que todos los síntomas coincidan con los de un episodio anterior para solicitar ayuda.
La recuperación puede continuar después de que mejore la enfermedad inicial
El delirium suele evolucionar a medida que se tratan sus causas, pero la recuperación no siempre es inmediata ni completa en un número previsible de días. La confusión persistente requiere una nueva evaluación de los factores que puedan seguir contribuyendo y un seguimiento adecuado. La persona también puede experimentar cansancio, menor confianza o malestar por lo que recuerda. Una explicación clara del episodio puede ayudarla, tanto a ella como a su familia, a comprender la siguiente etapa. [1,3]
Pregunte qué mejoría se espera y qué síntomas requieren más atención. No debe culparse a la persona por recordar de forma incompleta el episodio ni decirle que todos los problemas que persisten son necesariamente permanentes. El seguimiento clínico puede incluir la evaluación de las funciones cognitivas y del desenvolvimiento en la vida diaria cuando sea apropiado. El plan debe adaptarse a la evolución real de la recuperación, sin prometer una fecha fija para retomar las responsabilidades anteriores.
El alta y el traspaso asistencial requieren responsabilidades concretas
Antes de volver a casa o de un traslado entre centros asistenciales, aclare las causas sospechadas, los cambios en el tratamiento, los síntomas que persisten y las citas de seguimiento previstas. Pregunte quién revisará la medicación iniciada durante el episodio y con quién debe contactar si reaparece la confusión. Un resumen por escrito puede ser útil, especialmente cuando intervienen varios profesionales o la persona no recuerda con claridad lo hablado en el hospital. [1]
Durante la recuperación puede ser necesario modificar temporalmente el apoyo práctico. Comente qué ayuda se necesita y si quienes cuidan de la persona pueden prestarla de forma realista. La coordinación de la atención puede ayudar a organizar lo acordado, pero no debe sustituir la supervisión médica ni dar a entender que existe una vigilancia clínica continua. El traspaso asistencial no se completa por el mero hecho de haber enviado un documento; deben quedar claros los siguientes pasos.
El apoyo emocional llega después, pero nunca sustituye la atención médica del cuadro agudo
La experiencia del delirium puede resultar aterradora para la persona y sus allegados. Una vez atendidas las necesidades médicas agudas, una conversación con un profesional puede ayudar a explicar lo ocurrido, hablar de los recuerdos angustiosos y favorecer la adaptación durante la recuperación. Los familiares pueden necesitar ayuda para afrontar la incertidumbre y la carga práctica. El apoyo emocional debe estar vinculado al cuadro médico, sin interpretarlo como prueba de que el episodio tuvo un origen psicológico. [1]
El proceso de evaluación programada y el apoyo a la familia de VAYEMA pueden ser pertinentes después de recibir la atención médica adecuada. La guía para comprender el delirium ofrece información general. Cualquier nuevo episodio de confusión repentina requiere de nuevo solicitar atención médica urgente de forma directa. Las vías habituales de contacto de la web, la psicoterapia y las herramientas de preparación en línea no son servicios de urgencias para el delirium.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento del delirium
¿Existe un único medicamento para tratar el delirium?
Ningún medicamento aborda todas las causas. El tratamiento se centra en la enfermedad subyacente o en la combinación de factores que contribuyen al cuadro, junto con cuidados de apoyo y vigilancia clínica. En ocasiones, los profesionales pueden utilizar medicamentos para determinados síntomas, pero no son una solución universal y no deben iniciarse ni modificarse por cuenta propia.
¿Basta con tranquilizar a la persona para resolver el problema?
Una comunicación tranquila puede reducir el malestar, pero no descarta ni trata causas médicas graves. La confusión repentina requiere una evaluación inmediata. Permanezca con la persona si es seguro hacerlo, utilice explicaciones sencillas y siga las indicaciones del servicio que la atienda, sin retrasar la ayuda profesional porque parezca más tranquila durante un momento.
¿Debe la familia administrar una pastilla adicional para dormir?
No. No administre medicamentos no prescritos ni cambie las dosis por cuenta propia. Los tratamientos sedantes pueden complicar la situación y es necesario evaluar la causa subyacente. Informe al equipo médico de todos los medicamentos que la persona ya haya tomado, incluidos los cambios recientes o las dosis adicionales, para que pueda planificar la atención de forma segura.
¿Qué ocurre si la confusión continúa después de tratar la infección o la enfermedad?
Los síntomas persistentes requieren una nueva evaluación clínica y un seguimiento adecuado. Puede haber factores que sigan contribuyendo al cuadro o necesidades de recuperación que lleve tiempo comprender. No dé por hecho que ya no puede hacerse nada ni que se ha confirmado una demencia permanente. Pregunte al equipo responsable qué debe abordarse en la siguiente revisión.
¿Puede aparecer delirium en alguien que ya tiene demencia?
Sí. La confusión aguda o una alteración del nivel de conciencia deben evaluarse como un nuevo problema médico, en lugar de atribuirse automáticamente a la progresión de la demencia. La información sobre la capacidad funcional habitual de la persona puede ayudar. Un plan de apoyo habitual para la demencia no sustituye la evaluación médica urgente de un cambio repentino.
¿Puede VAYEMA atender un delirium agudo mediante sesiones ambulatorias?
Las sesiones habituales de salud mental en régimen ambulatorio no sustituyen la evaluación médica de urgencia ni la vigilancia clínica. Una vez tratadas las necesidades agudas, VAYEMA puede valorar opciones adecuadas de apoyo programado, confirmando su alcance y las responsabilidades. La confusión repentina requiere contactar directamente con los servicios locales de atención médica urgente que correspondan.
Recursos y referencias
[1] NICE CG103: Tratamiento del delirium y planificación del seguimiento