Actualizado el
La confusión súbita requiere una evaluación médica inmediata. Llame al número local de emergencias; en el Reino Unido, llame al 999 o acuda a un servicio de urgencias. No permita que la persona conduzca, no espere a que se le haga una prueba de memoria ni le dé una dosis adicional de medicación para dormir con el fin de calmarla. El tratamiento del delirium consiste en identificar y tratar la causa, a la vez que se vela por la seguridad de la persona y se atienden sus necesidades cotidianas. Esta página explica ese proceso una vez que se ha solicitado ayuda. Una cita ordinaria de terapia, la estancia en una residencia privada o una consulta a través de la web de VAYEMA no sustituyen la atención médica urgente.
Tratar el problema médico, no solo la conducta visible
La confusión puede ser la forma en que se manifiesta una enfermedad aguda. Una infección, los efectos de la medicación, la abstinencia, los cambios metabólicos u otro problema médico pueden contribuir, a veces de forma conjunta. El equipo debe evaluar el conjunto de la situación, en lugar de centrarse únicamente en la agitación o en conseguir que la persona esté más tranquila. Que parezca tranquila no demuestra que el problema subyacente se haya resuelto.
NICE sitúa la identificación y el tratamiento de las causas subyacentes en el centro de la atención al delirium. Pregunte qué se ha detectado, qué posibilidades siguen abiertas y cómo se revisará el plan. Un diagnóstico de delirium describe un síndrome; por sí solo, no explica la enfermedad ni la combinación de factores que lo han causado.
Puede ser necesario continuar la evaluación y el seguimiento
El profesional puede recurrir a la observación, la exploración, las pruebas pertinentes y la información de alguien que conozca el estado habitual de la persona. Los síntomas pueden fluctuar, por lo que un momento de mayor lucidez no debe dar por finalizada la evaluación de forma automática. Informe al personal de los cambios que quizá no haya presenciado, como una somnolencia inusual, una menor comunicación o la reaparición de la confusión.
Pregunte quién se encarga de coordinar la revisión médica y cómo se deben comunicar las nuevas preocupaciones. El plan puede cambiar a medida que se disponga de resultados o de nuevas observaciones. Esto no equivale a que una persona de apoyo intente diagnosticar la causa en casa. No utilice una lista de comprobación de internet ni un episodio anterior para decidir qué tratamiento necesita la persona ahora.
Revisar la medicación es importante, pero los cambios requieren la intervención de un profesional
Los medicamentos y los cambios recientes pueden ser relevantes para el episodio. Facilite al equipo una lista precisa durante la atención clínica, incluidos los productos sin receta de los que tenga conocimiento. No dé por hecho que un medicamento habitual carece de relevancia ni que todos los síntomas se deben a uno que se haya añadido recientemente. El profesional debe tener en cuenta todo el contexto y el motivo por el que se utiliza cada tratamiento.
No suspenda, reanude ni añada medicación por su cuenta para controlar la confusión. La interrupción brusca de algunos medicamentos puede ser perjudicial por sí misma, y añadir productos sedantes puede empeorar la situación. Pida al profesional que prescribe el tratamiento que explique qué cambia y por qué. Un plan por escrito debe dejar claro qué instrucciones se aplican después del alta y qué tratamientos necesitan una nueva revisión.
Atender las necesidades básicas dentro del plan de cuidados
Además de tratar la causa, el equipo puede necesitar abordar la hidratación, la nutrición, el dolor, el sueño, la movilidad y otras necesidades cotidianas. Estos aspectos deben evaluarse de forma individual, no mediante indicaciones genéricas de beber más o caminar. Una persona somnolienta, clínicamente inestable o que no pueda tragar de forma segura necesita orientación profesional, no que se la fuerce a comer o beber.
Cambridge University Hospitals describe las medidas de apoyo como parte de la atención al delirium. Pregunte cómo puede ayudar adecuadamente una persona de apoyo y qué actividades requieren la asistencia del personal. El objetivo es reducir las dificultades evitables respetando las limitaciones médicas. Las medidas sencillas de confort pueden ser valiosas, pero no deben sustituir el estudio ni el tratamiento de la enfermedad subyacente.
La comunicación debe reducir la confusión, no poner a prueba las capacidades
Utilice un tono de voz tranquilo y explicaciones breves cuando la persona pueda participar. Alguien conocido puede ayudarla a comprender dónde está y qué está ocurriendo. Evite que varias personas hagan preguntas a la vez o que se ponga a prueba su memoria repetidamente. Es posible que no pueda comprender una explicación larga, aunque normalmente lo haría sin dificultad.
Las gafas, los audífonos o los objetos familiares pueden ayudar cuando sean adecuados y estén disponibles. Pregunte al personal cuál es la mejor forma de utilizarlos sin interrumpir el tratamiento. Si la persona describe una percepción que le asusta, reconozca su malestar sin confirmar una creencia errónea ni entrar en una discusión prolongada. El equipo asistencial debe evaluar los síntomas nuevos o que empeoren, en lugar de dejar que las personas de apoyo los gestionen solas.
La medicación para aliviar el malestar no es una solución universal
En ocasiones, los profesionales valoran utilizar medicación para determinados síntomas o problemas de seguridad, después de evaluar la causa y otras opciones. Esa decisión exige tener en cuenta la salud de la persona, los demás medicamentos que toma y los posibles efectos adversos. No justifica que las personas de apoyo administren un sedante ni que un servicio utilice medicación simplemente porque resulte difícil atender a alguien.
Pregunte qué se pretende tratar con el medicamento, cómo se supervisará su uso y cuándo se revisará. Reducir la agitación visible no equivale a resolver el delirium. El plan de tratamiento debe seguir centrado en las causas médicas, el confort y el apoyo adecuado. Este artículo no recomienda ningún fármaco ni dosis, y no se debe utilizar un medicamento tomando como referencia el tratamiento de otra persona.
La demencia o los antecedentes psiquiátricos no deben ocultar el cambio agudo
Una persona con demencia o con un diagnóstico de salud mental también puede desarrollar una enfermedad médica aguda. El personal debe conocer su estado habitual y cuándo se produjo el cambio, en lugar de asumir que los síntomas nuevos forman parte de una afección ya diagnosticada. Una persona de apoyo puede aportar información sobre diferencias en la atención, la comunicación, la actividad o el nivel de consciencia.
El Royal College of Psychiatrists explica que el delirium es un cuadro agudo al que contribuyen factores médicos. Pregunte al equipo cómo está diferenciando el episodio actual de las dificultades habituales de la persona. La evaluación debe evitar tanto que se pase por alto una enfermedad aguda como que se establezca un diagnóstico permanente a partir de un estado de confusión transitorio.
Implicar a las personas de apoyo sin sustituir la atención profesional
Una persona de confianza puede aportar información sobre los antecedentes, transmitir tranquilidad con su presencia o prestar ayuda práctica cuando sea adecuado. El equipo debe explicar cómo encaja su participación con la privacidad, el consentimiento y la capacidad actual de la persona para participar. La información puede compartirse con respeto, sin hablar de la persona como si no estuviera presente o hubiera perdido su identidad.
No se debe esperar que las personas de apoyo se encarguen de la vigilancia clínica, del control físico de la persona o de todos los cuidados personales sin orientación. Si considera que la situación no es segura, siga las instrucciones profesionales y proteja su propia seguridad. Pregunte con quién debe contactar para comunicar cambios y qué apoyo hay disponible para familiares o cuidadores. Definir claramente su papel es más útil que asumir que estar presente implica responsabilizarse de todo el episodio.
La recuperación y el alta requieren una planificación realista
Los síntomas pueden mejorar de forma gradual, y algunas dificultades pueden persistir después de tratar la causa inmediata. Pregunte qué puede hacer la persona de forma segura, qué ayuda necesita y cómo se revisará la recuperación. Un breve periodo de mayor lucidez no debe ser el único motivo para asumir que puede retomar inmediatamente todas sus responsabilidades anteriores.
Guy’s and St Thomas’ describe las posibles dificultades que pueden persistir después del delirium. Puede ser necesario que el plan contemple las actividades cotidianas, la movilidad, la comunicación y el apoyo en casa. No prometa un plazo fijo de recuperación ni dé por hecho que todos los problemas persistentes son permanentes. Puede ser necesaria una nueva evaluación si las dificultades continúan o la evolución no es la esperada.
Salir con instrucciones claras y saber cómo volver a recibir atención
Antes del alta o del traslado, aclare qué causó el episodio hasta donde se sepa, qué medicamentos han cambiado y qué seguimiento está confirmado. Pregunte quién recibirá la información relevante y qué cambios requieren una nueva evaluación urgente. Una persona de apoyo puede ayudar a comprender el plan cuando sea adecuado, pero debe quedar claro quién es responsable de organizar la atención.
Si reaparece la confusión súbita o aparecen síntomas nuevos y graves, busque ayuda médica inmediata en lugar de esperar a una revisión ordinaria. Las recomendaciones del NHS sobre la confusión súbita también se aplican después de un episodio previo. La ficha de evaluación complementaria es un recurso opcional de preparación una vez que se ha solicitado ayuda; no realiza seguimiento, no diagnostica ni avisa a nadie. Una respuesta clínica directa sigue siendo esencial siempre que la situación sea urgente.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tratamiento principal del delirium?
El equipo clínico debe identificar y tratar la causa o las causas médicas que contribuyen al cuadro, a la vez que vela por la seguridad y atiende las necesidades básicas. El plan varía según la situación. La sedación o las medidas para tranquilizar a la persona no constituyen, por sí solas, un tratamiento completo, y la confusión súbita requiere una evaluación médica urgente.
¿Puedo darle medicación adicional para ayudarle a dormir?
No añada ni cambie medicación sin asesoramiento profesional. Los medicamentos pueden contribuir a la confusión, y administrar sedantes adicionales puede causar daño. Facilite la información relevante al equipo que atiende a la persona y pida al profesional responsable que explique los cambios que recomiende.
¿Una conducta más tranquila significa que el delirium se ha resuelto?
No necesariamente. El delirium puede manifestarse sin agitación o fluctuar, y el problema subyacente puede seguir necesitando tratamiento. Informe al personal de cómo han evolucionado todos los síntomas, incluida una somnolencia inusual o una menor participación. La evaluación médica no debe basarse únicamente en si la persona muestra una agitación visible.
¿Puede seguir participando alguien conocido por la persona?
A menudo, la información y la tranquilidad que aporta alguien de confianza pueden ser útiles, pero su papel debe acordarse con el equipo. La privacidad, el consentimiento, las necesidades clínicas y la seguridad son importantes. No se debe esperar que las personas de apoyo sustituyan al personal o gestionen una situación insegura sin orientación.
¿Cuándo debería la persona retomar sus actividades habituales?
Depende de la recuperación y de la enfermedad subyacente. Pregunte al equipo qué es seguro y qué tareas requieren apoyo o una nueva revisión. No dé por hecho que un periodo de mayor lucidez permite retomar todas las responsabilidades ni que los síntomas persistentes indican automáticamente un deterioro permanente.
¿Qué ocurre si la confusión reaparece después del alta?
Un nuevo cambio súbito necesita atención médica sin demora y puede requerir una evaluación en urgencias. Siga el plan previsto para solicitar atención adicional y no espere a una cita ordinaria cuando los síntomas sean agudos. La herramienta de la web no puede hacer un seguimiento de los cambios ni decidir si la persona puede permanecer en casa de forma segura.
Recursos y referencias
[1] NICE: Abordaje del delirium
[2] Cambridge University Hospitals: Atención al delirium
[3] Royal College of Psychiatrists: Delirium